Ojalá Todos los Días Fueran Domingo

Ojalá en esa hamaca donde duermo la
nostalgia de sentir la brisa mordiendo
mis mejillas
sea en domingo.
Que madrugar no sea para canjear mi
libre albedrío por los sueños que no
son míos y sí para un café.

Ojalá que todos los días sean domingo
para no tener que alimentar mi alma de
tanta porquería
y desinflar
mis días del helio podrido que me
eleva hasta el vicio de hacer lo mismo
anelando otra vida.

Ojalá la montaña que rodea mi casa
sembrada en medio de la neblina cuando
cierro los ojos
sea en domingo
y que el fantasma que abraza mi verdad
se siente a mi lado a escribir los
versos que lleva dentro.

Ojalá que todos los días fueran
domingo en en el campo de tarde pa’
ver desde la terraza 
como la noche
se duerme en mi hombro mientras le
susurro al oído, que mañana la espero,
como todos los domingos.

Un 20 de Septiembre

Borinquen, el café no sabe igual sin el verde de tus campos, te arrancaron de raíz tus árboles y alfombraron tus calles
las crecidas de los ríos, los postes de luz y el lodo.
Terruño, hoy nos vestimos todos de una tristeza inexplicable
al verte tan esbarata, tan desaliñada en manos de vientos hambrientos
de zinc y madera, con la impotencia que nos deja
una tromba antojada de vidas, que dejó a familias
con el agua hasta el cuello y a otras pidiendo auxilio desde los techos.

Tus nativos hoy te lloran porque no soportan verte tan herida,
ni tan desolada a semanas de un dolor que parece que no acaba.
A semanas, y aún hay hambre y sed en algunos pueblos
donde sus puentes colapsaron porque el río campó por su respeto
dejando a simple vista el abandono en el que te tuvo un gobierno inepto.
Isla, hoy tus Puertorros se levantan con la añoranza
del olor de tus montañas, de tus flores cuando vestías de colores
los caminos que dejaban a más de un extranjero corazón con la boca abierta.

Hoy nos desencaja el corazón la desesperanza,
y las palabras de necios que no conocen la necesidad, ni el espíritu latino,
porque desde la Casa Blanca no se ven las ganas con las que mi gente
desde el 21 de septiembre
estaban unidos limpiando las calles de mi Patria.
Así que cuando dices que Puerto Rico espera que todo se lo hagan,
no sabes de lo que hablas.

Isla hermosa, tranquila que tú no estás sola, se escuchan
desde el extranjero las voces que llevan tu nombre al mundo entero
clamando justicia para tu gente, ayuda para tus pueblos,
para tu resurgir, hoy será una marca en la historia y en la sien
de quienes te vimos sin color después de haberte vivido un arco iris.
Ya pasará esta crisis y tus riqueños cantaremos un Amanecer Borincano
con lágrimas de recuerdos, un corazón sobreviviente y la sonrisa
de verte renacer, porque se habrán caído tus ramas
pero no te arracaron la india de tus entrañas,
mucho menos tu encanto,
ese te viene desde adentro, desde las raíces indígenas de tus suelos.

Nunca he Creído en Segundas Oportunidades

Nunca he creído en segundas oportunidades, porque si lo hicieron una vez es que hubo cabida para todo un plan y que lo más seguro tenga segunda parte. Si creo en el perdón, pero más creo en el karma, es que eso de andar perdonando no es para todo el mundo y tampoco siempre remienda el alma.
Te lo cuento porque esta es la segunda vez que dejo que me beses, porque la primera yo tampoco puse mucho de mi parte y no me gusta dejar historias a medias.
Te lo escribo porque, si me conozco, no te he contado que me anda rondando el pensamiento de alejarme porque por segunda vez me vuelvo a sentir tu cero a la izquierda.
Y no me mal entiendas, no es prisa, es que te dejé pasar para que tu tímido silencio hablara, y aún no escucho más que silencio y alguna que otra risa.

Me gustas, me gusta el escaso tiempo que paso contando y recontando las cuatro pecas de tu nariz y preguntándome porque escondes tu mirada en todos lados menos en la mía.
Y ahí está la manía de evadir las voces de los profesionales que han dicho que eso es característico de las mentiras.
Pero es que no pareces embustero, pareces un niño que le robaron los sueños y los anda buscando en el aire para entregármelos y al fin mirarme a los ojos cuando hablamos.
Y te di la segunda oportunidad sin creer en ellas, pero confiando en que sería la única manera de poder conocerme en ti y saberme humana otra vez,
aunque he tenido que amordazar la intuición, la razón, y todo lo que apunta a que el combustible no es suficientes para nuestro camino.
Que en esto los caminos son largos, y no sé si es mi impresión, pero lo tuyo, lo tuyo no es lo complicado.

Te beso, sí, porque quiero y se me apetece conocer tu introvertida forma de huirle a las mejores cosas porque sospecho que piensas como lo hice yo, que ser de nadie te salva.
Pero cuando me enteré que tenía un corazón que tuve que levantar del suelo todo estropeado, ese día entendí que el dolor también es un aliado,
que sin sus tajos yo no sabría que el amor viene disfrazado de mariposa para convertirse en oruga
porque decidió volar primero y le magullaron sus alas y no tuvo de otra que arrastrarse hasta el coraje de caminar aún con el alma rota.
Y no cambio el compartir con alguien los cantazos de la vida por ese ser de nadie que no deja heridas por una falsa comodidad.
Ahí no hay risas, o tal vez hay de más, pero sin aire, sin verdad, sin nadie.

Te doy mi segundo otra vez besarte, otra vez mirarte, pero esta vez con mi mano en la tuya, sin etiquetas porque no he sobrepasado tu zona de confort, porque no quiero arruinarte tu paso a paso.
Que ya sabré cómo alejarte de esa zona que no deja solo mas que una vida hueca, mientras me alejo yo también de sus almohadas de imitación de seda y mal hechas.
Solo espero que estemos a tiempo y que el alejarnos no sea de nosotros y sí de su mal aliento
y lograrnos en esta segunda oportunidad vernos con el corazón bien abierto y los ojos vendados de sueños para seguirlos y no tirarlos por el barranco del que intento sacarnos.
Así que sí, aprovecho tus besos, te remiro las cuatro pecas de tu nariz, te pongo a prueba mientras pruebo mi aguante
y luego te dejaré saber si me quedo, o te escriba, porque no soy capaz de decir adiós mirándote.