Entiéndeme tú

No me mires de esa forma tan llena de odio, tan llena de dolor.
Te advertí que sería por mi
que no dejaría de llorar tu corazón.
Sí, reconozco que me hace falta sensibilidad para el amor.

“Puede que hoy te quiera, mañana tal vez,
no te acerques que vas a perder.”
Fueron mis palabras, pero decidiste arriesgarte,
y ahí estás, sin aire en el alma.

Conmigo nada es fácil, ni yo me entiendo,
odio la soledad y a la vez la prefiero.

Sé que es imprudente mi caráter, egocéntrico de por si,
volátil de naturaleza, que no le interesa asumir
lágrimas que no sean las suyas, y esas las esconde al reír.

Sabes de sobra que puedo ser capaz de herir tu corazón
dejando salir algún gesto amargo de mis sombrías heridas
y al saberme culpable no esperes un perdón que te de vida.

Puedo estar bien y al rato no,
entiéndeme tú, pues no puedo yo.

Si me abandonas te odiaré, mas si te quedas me aburrirás.
Te pido con la prudencia que no me distingue,
que se vuela con este vino, quierete y por mi no te arruines.

Sabes, el dolor puede causar que midas la vida
a base de las cuerdas flojas que desafinan
la alegría, sustituyendo los pétalos por las espinas.

No me ames por favor
si no quieres padecer de ese dolor.

Conozco de llanos que llevan a la amargura disfrazados de mar,
de una sonrisa que pruebas y al final
quedas flotando en sus secuelas.

El alma mía solo sabe de soledad
y solo soledad te puede entregar.

No puedo darte amor cuando perdí su rastro
tras desamores que a este corazón le dieron
un blindaje de hielo con un falso pasaporte al cielo.

No me culpes que basta con mis reproches
y ya deja de mirarme con tu mirada asustada
que se refugia en mis alas hartas de estar cansadas.

Entiéndeme tú
que yo me pierdo en mi propio blues.

Me pierdo al buscar la llama que acose mi piel,
que me deje sin aire, que arrebate en un beso,
pero del bueno,
la nada que se llevó la ilusión cuando amé sin miedo.

Cuando me dijo “puede que hoy te quiera, mañana tal vez,
no me ames, que vas a perder”.
Y perdí mi alma
en su inentendible forma de querer.

Entiende cuando te pido que salgas de mi vida,
pues te quiero conmigo y estoy herida.

Prosigue tu camino que ese árbol del amor en mi se secó.
Guardé sus frutos en bolsillos deshilados
y se pudrieron en los llanos que se disfrazaron de mar.

No intentes más darme luz porque es ella
por la que intento anular de mi piel  sus huellas
pero convencidas me recuerdan, que al quererte, tu luz apagaré.

Entiéndeme tú, pues no consigo hacerlo yo
y vete antes de que deje sin vida tu corazón.

Ella no sabe besarte como yo

Ella no te ha besado como yo,
ella te besa con la rutina,
yo te beso con el hambre que ruge en la piel
y tú mi sonrisa.

Ella no sabe besarte como yo,
respirándote las ideas
que escribes con tu lengua en mis caricias
y yo en tu barbilla.

No, ella aún no sabe besar,
se besa sin besos,
los miedos, las ganas de volver a vernos,
los sueños.

Es que le falta tanto por llegar
a besarte los labios
tan acomodados a los míos que se ven tan bien
desde tus ojos.

Que ella no sabe besarte como yo,
que yo te beso mejor
porque ella te besa la costumbre y yo,
yo te beso el desamor.